Han pasado veintiún días desde la última vez que escribí y, ciertamente, podríamos decir que han pasado tantas cosas que parece que el tiempo se haya esfumado como por arte de magia.
Para los más despistados, o despreocupados. Barack Obama ganó las elecciones, lo cual le convierte en presidente electo de los Estados Unidos. La noche de las elecciones, Martin y yo seguimos las encuestas minuto a minuto, y cuando a la una de la madrugada finalizó su discurso estaba tan nerviosa que no conseguía dormirme. Como diríamos en inglés, I was extremely excited!
A partir de entonces, los acontecimientos han ido sumándose uno tras otro. Puede que el optimismo acelere las horas, o esa es la impresión que me da a mí. En estas semanas he afianzado mi puesto como freelance con dos clientes. Y puedo decir que me siento muy orgullosa del trabajo que estoy haciendo para Denisse Oller, ex presentadora de noticias en Univisión 41 en Nueva York, que hace un año decidió dar un giro a su vida profesional para convertirse en la Martha Steward latina. Todo un reto que creo que se encuentra al alcance de su mano.
Denisse es increíble. Una puertorriqueña luchadora, vital, optimista y con una personalidad arrolladora, grandes dotes periodísticos y tremendo afán de superación. Y trabajar para ella es un gusto. Siempre tiene miles de ideas y su nivel de dedicación es contagioso. Hacía mucho que no me sentía con tantas ganas de comenzar un proyecto y espero que consigamos los objetivos marcados para finales de año: aumentar el número de visitas al website y lanzar una línea de galletas. Así que ya sabéis, ¡visitad nuestra página siempre que podáis! http://www.denisseoller.com
En cuanto a lo personal, también han habido cambios. Con Martin todo va sobre ruedas. Estoy muy contenta de haber dado este paso y vivir con él desde hace un mes. El lunes llegó mi solicitud de residencia permanente a la Embajada Quebecuá y, por fin, ha comenzado la cuenta atrás para las entrevistas, el chequeo médico y la mudanza definitiva. Cuando vuelva con los papeles en regla nos mudaremos a Ottawa capital y podré decir que empiezo una nueva vida, de nuevo. Ni la nieve y el frío conseguirán congelar esta nueva racha de optimismo.
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