La nieve ha empezado a caer en Gatineau. Todavía no tanto como para impedirme ir a la piscina cada día, pero sé que ese momento llegará. Al bajar del autobús esta mañana he sentido la bofetada de viente frío en la cara y la pereza ha envuelto mis botas de piel de oveja. ¿Tanto esfuerzo en levantar cada pierna vale la pena? ¿Y si resbalo? Esta cuesta no pinta nada bien...
De vuelta de mi (auto) obligación deportiva diaria me ha dado por pensar en todos los americanos que deben votar el martes que viene. En las ciudades más sureñas no habrá excusa que valga. Al mal tiempo buen cara. Votar se vota una vez cada mucho. Así que no hay excusa que valga.
Sin embargo, en Alaska no será lo mismo. Puede que por la emoción de tener a una candidata a la vicepresidencia hagan el esfuerzo de ir a las urnas. Pero que pasa con los otros estados donde el frío corta carreteras y comunicaciones? Seamos claros, a votar siempre cuesta ir. Miles de eventos, descuidos y percances se cruzan el día de las elecciones en nuestro camino.
Puede que no en el de todos pero sí en el de muchos. Habrá propiciado este pensamiento el nuevo spot de Steven Spielberg y su troupe hollywoodiense? Seguramente no, pero a algunos seguirá dándoles pereza ir a votar por la nieve.
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1 comentario:
I wish I could understand spanish better...
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