De nuevo hace una temporadita que no me dejo llevar por el placer de la escritura. Pero hoy tenía que dedicarle un momento a mi pasión más olvidada... Hoy es la Fiesta de la Vírgen, puedo imaginar a todos mis amigos de Mediana de Voltoya disfrutando de las fiestas en Ojos Albos y Berrocalejo. Y me acuerdo de mis primeras fiestas de pueblo, hace ya ocho años...
Pero no todo es recordar la vida en España. Para los que se quedaron con la incertidumbre de mis aventuras aéreas también hay noticias: llegué al aeropuerto a las nueve de la mañana (habiendo salido con Kristina la noche anterior) y fui la afortunada (y única) stand-by del vuelo de las doce y media. Del fin de semana no hay mucho que explicar. Lo pasé estupendamente, como cada vez que voy a Montréal, y me supo a poco, como siempre que estoy con Martin.
Desde entonces han habido más cambios en mi vida. No demasiado agradables, a mi pesar. Sin embargo, me han encontrado en una etapa en la que estoy rodeada de amigos y eso siempre ayuda.
El tres de agosto llegó Luis a Nueva York. Llevábamos seis meses sin vernos y estos días juntos nos han ido como agua de mayo. A pesar de que he trabajado cada día hasta casi las siete de la tarde, la extensa agenda turística que le organicé y las noches despiertos hasta las tantas han hecho que no sintiese (al menos tanto) mi ausencia durante el día.
Me lo imagino dormitando en los museos, saludando a la Liberty Statute en mi nombre, y paseando por la Quinta Avenida de camino a recogerme en la oficina. Como siempre, Luis ha estado a mi lado cuando más lo necesitaba.
El lunes Félix estaba ya de vuelta de su viaje a Puerto Rico y me citó para desayunar. Y para hacerme saber que me quedo sin trabajo. Miles de historias y excusas que no vale la pena mencionar. De hecho, me lo veía venir. Y el no tener contrato no ha ayudado demasiado a impedir que la sorpresa fuese de la noche a la mañana.
Por suerte Luis estaba aquí y siempre ayuda tener un amigo al lado, aunque la noticia llegase el lunes y él se fuese de vuelta a España el martes por la tarde. El lunes por la noche nos juntamos todos en Queens para despedirle a él y hacer terapia de grupo para mi. Y la verdad es que no fue del todo mal: era lunes y cerramos el bar a las cuatro de la mañana, llegamos a casa a las cinco y a las ocho yo ya estaba en pie de nuevo para ir a la oficina.
Durante estos días también he hecho un nuevo amigo: Argo, cuñado de Katia y Benoit. Nos hemos visto tres veces en una semana y cuando se fue ayer de vuelta a Suiza me dio mucha pena. Hacía tiempo que no conectaba con alguien así. Una persona excepcional a quien no he conocido en el mejor momento de su vida, ni de la mía.
Lo sé, no hay que ser derrotista. Además, ya tengo medio apalabrado otro trabajo. No desvelaré nada antes de tiempo por si finalmente no sale bien. Aunque, de todas maneras, mi destino se va encarrilando finalmente. Y a pesar de que da un poco de miedo pensar que finalmente mi sueño se hará realidad... Si lo pienso, ya me toca: vivir en Ottawa con Martin. Tarde o temprano llegará, si no es en octubre será en febrero! Que nervios! Y que alegría!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario