lunes, 25 de agosto de 2008

Happy birthday Kristina!!


Hoy es un día importante. Hemos empezado a desalojar la oficina. Cajas, cajas y más cajas. Y después de seis horas aganchándome sin parar me duelen las lumbares como no me dolían desde hacía mucho tiempo.

Estas dos semanas van a ser moviditas en la oficina. Siempre que abandonas un lugar procuras hacerlo a lo grande y nosotros nos vamos a llevar el premio "a los que lo dejaron todo para última hora". La semana pasada hicimos tres producciones (dos de las cuales dirigí yo solita) y mañana tenemos la última de este ciclo en la empresa. Los últimos meses aquí no han sido demasiado buenos y me da pena porque en sí esta profesión es muy divertida. Sin embargo, no quiero pecar de inocente y olvidar todo lo pasado. De todo se aprende y yo tengo la moraleja bien aprendida por el momento.

No obstante, debo reconocer que después de una semana de intenso trabajo el fin de semana se recibe con más alegría. El viernes pasado enloquecí... Cené con Zöe en el Lower East Side, pasé a recoger a Dani y Kris por la sesenta con la sexta para acabar bebiendo vino sentada en la moqueta de las oficinas de la Trump Tower y a las once nos fuimos a Times Square a buscar a Jose y Nestor, que estaban de vuelta en Nueva York después de su viaje por los Estados Unidos. Hace falta decir a qué hora llegué a casa? Digamos que sobre las cinco...

El sábado fue un día lento. Hasta las ocho de la tarde no salí del apartamento para ir a Queens a la despedida de Mateo y Sara, que volvían a Bologna al día siguiente. No nos movimos del bar en toda la noche y hasta las once no me acabé de despertar. Shame on me... Obviamente, volví a llegar a casa tardísimo y el domingo no sirvió de gran cosa tampoco... Fui a la playa a mediodía y pasé el resto de la tarde viendo películas de los años cincuenta y comiendo palomitas de maíz. Completamente dominguera!

Pero me siento feliz. He visto a mis amigos, corregido my currículum y dormido muchísimo, que buena falta me hacía! Por ahora solo me queda conseguir hablar con Kris más de veinte segundos para felicitarle el cumpleaños!

martes, 19 de agosto de 2008

The job interview...

Ayer me reuní con Lyz y no fue tan bien como esperaba por dos razones:

1. Una empleada de la empresa a tiempo parcial acaba de perder su otro empleo y necesita jornada completa, con lo cual ella tiene prioridad ante mi, ya que forma parte del equipo de antemano.

2. Lyz insiste en que espere a que puedan ofrecerme una posicion de productora en lugar de la de relaciones públicas para así no cambiar de un departamento a otro. Y dicha posición no será real hasta noviembre.

Después de reunirnos dos horas salí con la certeza de que debo seguir buscando trabajo. Por ahora tengo pagado el apartamento hasta octubre asi que a malas me apretaré el cinturón e intentaré tener los menos gastos posibles. Aunque si dispongo de todo el tiempo libre del mundo parece un poco improbable que no me entre la vena consumista...

Próxima parada: Ottawa. Correspondencia con: Permiso de Residencia.

viernes, 15 de agosto de 2008

Too many things to explain...

De nuevo hace una temporadita que no me dejo llevar por el placer de la escritura. Pero hoy tenía que dedicarle un momento a mi pasión más olvidada... Hoy es la Fiesta de la Vírgen, puedo imaginar a todos mis amigos de Mediana de Voltoya disfrutando de las fiestas en Ojos Albos y Berrocalejo. Y me acuerdo de mis primeras fiestas de pueblo, hace ya ocho años...

Pero no todo es recordar la vida en España. Para los que se quedaron con la incertidumbre de mis aventuras aéreas también hay noticias: llegué al aeropuerto a las nueve de la mañana (habiendo salido con Kristina la noche anterior) y fui la afortunada (y única) stand-by del vuelo de las doce y media. Del fin de semana no hay mucho que explicar. Lo pasé estupendamente, como cada vez que voy a Montréal, y me supo a poco, como siempre que estoy con Martin.

Desde entonces han habido más cambios en mi vida. No demasiado agradables, a mi pesar. Sin embargo, me han encontrado en una etapa en la que estoy rodeada de amigos y eso siempre ayuda.

El tres de agosto llegó Luis a Nueva York. Llevábamos seis meses sin vernos y estos días juntos nos han ido como agua de mayo. A pesar de que he trabajado cada día hasta casi las siete de la tarde, la extensa agenda turística que le organicé y las noches despiertos hasta las tantas han hecho que no sintiese (al menos tanto) mi ausencia durante el día.

Me lo imagino dormitando en los museos, saludando a la Liberty Statute en mi nombre, y paseando por la Quinta Avenida de camino a recogerme en la oficina. Como siempre, Luis ha estado a mi lado cuando más lo necesitaba.

El lunes Félix estaba ya de vuelta de su viaje a Puerto Rico y me citó para desayunar. Y para hacerme saber que me quedo sin trabajo. Miles de historias y excusas que no vale la pena mencionar. De hecho, me lo veía venir. Y el no tener contrato no ha ayudado demasiado a impedir que la sorpresa fuese de la noche a la mañana.

Por suerte Luis estaba aquí y siempre ayuda tener un amigo al lado, aunque la noticia llegase el lunes y él se fuese de vuelta a España el martes por la tarde. El lunes por la noche nos juntamos todos en Queens para despedirle a él y hacer terapia de grupo para mi. Y la verdad es que no fue del todo mal: era lunes y cerramos el bar a las cuatro de la mañana, llegamos a casa a las cinco y a las ocho yo ya estaba en pie de nuevo para ir a la oficina.

Durante estos días también he hecho un nuevo amigo: Argo, cuñado de Katia y Benoit. Nos hemos visto tres veces en una semana y cuando se fue ayer de vuelta a Suiza me dio mucha pena. Hacía tiempo que no conectaba con alguien así. Una persona excepcional a quien no he conocido en el mejor momento de su vida, ni de la mía.

Lo sé, no hay que ser derrotista. Además, ya tengo medio apalabrado otro trabajo. No desvelaré nada antes de tiempo por si finalmente no sale bien. Aunque, de todas maneras, mi destino se va encarrilando finalmente. Y a pesar de que da un poco de miedo pensar que finalmente mi sueño se hará realidad... Si lo pienso, ya me toca: vivir en Ottawa con Martin. Tarde o temprano llegará, si no es en octubre será en febrero! Que nervios! Y que alegría!