Cada año por estas fechas me encuentro rondando la feria navideña de Santa Lucía, en la Plaza de la Catedral, en casa. Este invierno pasaré mis segundas Navidades en Montréal, lejos de mi Barcelona, mi familia y mis amigos. Tengo suerte con Martin. Me hace muy feliz. Aunque eso no evita que de vez en cuando se me forme un nudo en la garganta. Hoy es Santa Lucía, y me acuerdo mucho de mi mum, que tiene un nombre tan bonito que hasta Serrat le dedica una canción. Siento mucho no poder pasar el día contigo...
Vuela esta canción
para ti, Lucía,
la más bella historia de amor
que tuve y tendré.
Es una carta de amor
que se lleva el viento
pintado en mi voz
a ninguna parte
a ningún buzón.
No hay nada más bello
que lo que nunca he tenido.
Nada más amado
que lo que perdí.
Perdóname si
hoy busco en la arena
una luna llena
que arañaba el mar...
Si alguna vez fui un ave de paso,
lo olvidé pa' anidar en tus brazos.
Si alguna vez fui bello y fui bueno,
fue enredado en tu cuello y tus senos.
Si alguna vez fui sabio en amores,
lo aprendí de tus labios cantores.
Si alguna vez amé,
si algún día
después de amar, amé,
fue por tu amor, Lucía,
Lucía...
Tus recuerdos son
cada día más dulces,
el olvido sólo
se llevó la mitad,
y tu sombra aún
se acuesta en mi cama
con la oscuridad,
entre mi almohada
y mi soledad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario