Esta noche comienza la saga de cenas navideñas de la temporada. La de hoy es con Leti y Miguel en Céntrico. Esta noche es la última que pasamos juntas, manaña llega su tía y se va con ella a un hotel. La voy a echar mucho de menos. Ha sido como tener una hermana, y aunque adore a Isaac e Ismael, una chica es una chica.
Ha sido mi consejera, complice, pinche de cocina y una especie de shrink en momentos críticos. Me ha acompañado todo el tiempo que Henri ha estado en Francia. Me ha aguantado cada noche cuando se moría de sueño y yo aún tenía cuerda para rato. Se ha levantado un sábado a la cuatro de la mañana para apuntarse a la locura de viaje a Washington que le propuse. Ha andado como loca intentando seguir mi paso ligero... Hemos salido de fiesta y muerto en el metro de New York... Y hemos resucitado para ver una maraton de Six Feet Under la mañana siguiente.
Me ha hecho reír mucho, mucho, mucho. Y aunque yo sea de sonrisa fácil, con ella las carcajadas se han oído hasta las tantas.
Hemos sufrido a la loca de la vecina de arriba. Y a la loca de la vecina de enfrente. Nos ha invadido la fiebre consumista. Hemos comprado como millionaires. Hemos cocinado como chefs. Y hemos comido como fooddies. Estos dos meses juntas han sido muy importantes y de mucha ayuda para mí, porque necesitaba a alguien al lado y ella no hacía preguntas, solo escuchaba.
Ahora que ya estoy mejor, me alegro mucho de haberla conocido. Se que estara mejor en Madrid porque a ella New York no le gustó nunca, aunque se que la he hecho cambiar de opinión. Solo espero encontramela pronto y poder decirle alguna otra vez, "Buenas noches, Leticia".
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