lunes, 10 de septiembre de 2007

Fin de semana completito...

Todo empezó sin prisa pero sin pausa. El viernes volvimos a tener barra libre en el Mad River, esta vez conmigo como host de la party. Empezamos Miguel y yo la carrera de fondo de tres horas de cubatas a dólar. Eran las siete y hasta las ocho no llegó Leti. A las nueve Zoe y un amigo filipino. A las nueve y media, Fran (el Navarro) y Gope (el Kuwaití). Hasta las tres no salimos del lugar y a las cuatro buscaba a tientas la puerta de mi habitación, después de haberme dormido en el metro mientras me hablaba un chico, muy simpático al principio, y bastante enfadado al final, por mi falta de decoro. Como dicen aquellos que me conocen... cuando tengo sueño o hambre lo mejor que puedo hacer es dormir o comer porque sino me convierto en otra persona. Debería sentirse agradecido de no haber conocido mi Miss Hyde...

El sábado me despertó el Mozart electrónico de mi móbil español... Mis padres... Que ya habían vuelto a Barcelona y querían ver que tal todo... Uix... todo bien, pero con sueño... Hice un esfuerzo tremendo para levantarme y nos tiramos hora y media pegados al auricular. Después me fui con Henri a hacer la grocery porque había invitado a Miguel, Ander y Leti a cenar a casa. Y la tarde se resumió en ver Taxi Driver, cocinar y echar unas risas luego.

El domingo fui a despedirme de Bruno y Victoria, dos buenos amigos de Henri que se mudaban a Francia y habían pedido a amigos y allegados que les ayudasen a desocupar la casa y llevarse todo aquello que dejaban atrás. A nosotros nos tocó comida, bebida, el DVD y el teléfono inalámbrico. Lo que más me sorprendió fue la frialdad de la gente. Escogían qué querían llevarse y me instaban a llevarme cosas. Mientras, el matrimonio lloraba en la habitación de al lado.

Sonrísas, lágrimas, buenos deseos para su nueva vida y de vuelta para casa, a dejar las cosas y salir corriendo para Manhattan de nuevo. Tenía comida con Mr. Fanelli y su novia. Hacía dos años que no veía a Chris, uno de mis mejores amigos en el Erasmus. Lo pasé muy bien aunque el encuentro no fue demasiado largo. Brunch americano y nos separamos. Yo tiré para Central Park, donde había quedado con Ander y Miguel. Ellos fueron al cine. Pero nos prometimos cena en Hoboquen, el pueblo donde vive Samara, para el fin de semana del 14 de octubre los cuatro. Espero que Martin pueda venir...

Y hoy, después de once horas en la oficina, he conseguido comprar algo que llevaba tiempo buscando: el vestido para la boda de Neus. Empieza la cuenta atrás. ¡Le quedan menos de dos semanas de soltería!

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