miércoles, 19 de septiembre de 2007

Have a nice day while I have a nice... trip!

Grant es uno de mis contactos habituales en el mundo del ciberespacio. Este arquitecto sudafricano se convirtió en parte de mi día a día en Camp Cavell. Y a partir de entonces se ha dedicado a enviarme miles de correos con la palabra divina. Grant es católico creyente y prácticante. Yo, sin embargo, me definiría como... not a believer... y puede que él me considere una sinner...

Cada mañana, al abrir mi correo me encuentro sus mejores deseos para el día, la semana, y el resto de mi vida. Cada mañana me envía fotos de Cape Town, sus amigos de la community y cientos de emoticonos sonrientes. El de hoy me ha hecho pensar en como debo aprovechar cada momento, no solo los que estoy pasando en New York. Por eso he decidido disfrutar de Barcelona como nunca. Porque...

Time is like a river. You cannot touch the same water twice, because the flow that has passed will never pass again... Enjoy every moment of life.

martes, 18 de septiembre de 2007

La nueva oficina...

El jueves hubo mudanza... o algo parecido. Pasé toda la mañana esperando 'en el limbo sin poder concentrame' a que Lluís apareciese y hasta las dos no dio señales de vida. Después de ir a comer y mantener una tensa conversación sobre mi futuro como becaria me aseguró que no habría further poblems y nos dirigimos a las nuevas oficinas, por así llamarlas, en la quinta avenida con la cuarenta y seis. Tan solo a cinco minutos caminando de las que ocupábamos en el IVEX (Instituto Valenciano de Exportación).

Félix, el socio-amigo de mi jefe, ha conseguido un espacio en una productora de cine de Hollywood y, juntos, han decidido que haga contactos en la meca del glamour. Me introdujeron como su 'amiga editora' y ahí quedó la cosa. Al día siguiente debía ir a trabajar allí. Y tenía el presentimiento de que nadie se acordaría de mi. Sin embargo, los americanos me han demostrado que son realmente easy-going y que no les importa quien caliente la silla en su oficina mientras no moleste.

El viernes me presenté a primera hora y les expliqué que a partir de entonces ocuparía el puesto de trabajo de Félix. Me contestaron con una sonrisa y un cálido welcome ma'am. Mis nuevos compañeros de trabajo son Nick, Caroline y 'el hombre de la gorra', todos ellos americanos y no saben una palabra de español, lo cual amplia mis horizontes lingüísticos, por fin. Por la noche, cené con Leti, Fran y Ana para celebrar el cumpleaños de esta última y más tarde conocimos a unos amigos suyos que están como interns en la Naciones Unidas.

Estoy contenta con mi nueva oficina. Mis nuevos compañeros son simpáticos. Tan solo tengo una queja: el aire acondicionado está terriblemente alto y el sábado me levanté con dolor de garaganta que, después de mi visita al Empire State Building con Miguel, se convirtió en catarro y que por la noche había evolucionado a fiebre. Resultado: domingo en casa encerrada como una ermitaña.

El lunes fui con Lluís a recoger las business cards que nos hemos hecho para la nueva compañía y después de toser durante dos horas mis compis me mandaron a casa, a reposar y a no esparciar gérmenes... Me he dado cuenta de que los americanos pueden ser tremendamente educados, sensibles y respetuosos ante un simple catarro, por el simple miedo de que se lo puedas pasar.

Hoy he pasado la mañana en casa y Henri se ha alegrado de poder desayunar y comer conmigo. Siempre se queja de que trabajo demasiado y de que no me ve el pelo, pronto va a empezar a pensar como mis padres... Thaïs, that is not an hotel, you are sharing space with pople, you should spend more time around... A mí ya me gustaría. It's just that I don't have the time!

Cuando he llegado esta tarde al trabajo Félix estaba en su silla, delante de su mesa, utilizando su ordenador. Y me he dado cuenta de que no tenía espacio a ocupar, porque ¡ya estaba ocupado! Me ha dicho que volviese a casa, descansase y mañana no fuese, porque... ¡tengo que prepararme la maleta! Es un tanto demasiado ya que mi avión sale a las once de la noche de JFK, pero... ¿quién soy yo para quejarme? Tan solo la intern... Llamaré a Lluís, trabajaré desde casa y contaré los minutos para llegar a Barcelona.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

We are... moving?

Lluís me acaba de anunciar que mañana dejamos la oficina... Después de haberme asegurado (ayer) que seguíamos en ella hasta octubre. Esta tarde ha decidido, en diez segundos, que lo mejor que podemos hacer es dejarla mañana... Creo que me estoy mareando con tanto cambio de opinión... Parece que estamos de saldo pero lo que en realidad ocurre es que el jefe de Barcelona, del cual acabamos de independizarnos, no quiere que ocupemos un espacio por el que él está pagando.

Menos mal que ya son las cinco y media y he quedado dentro de un rato con Karine y David (de Montréal) para cenar. Necesito distraerme, de nuevo. Restaurante indio, inglés quebequés y reirme un rato con los amigos de Martin no puede hacerme daño. Han llegado como caídos del cielo.

martes, 11 de septiembre de 2007

S-11

Hoy es La Diada en Cataluña. Y el Día del Terror en Nueva York y alrededores. Me siento extraña. Siempre he celebrado el 11 de setiembre. Para mi representaba nadar la Travessía de Salou e ir al parque acuático más tarde, después de repetirme mil veces que no volvería a nadar en el mar durante 'horas'.

El 11 de setimbre de 2001 decidí no nadarla. Quedé con Luis, mi mejor amigo, y fuimos a tomar unas cañas. Supongo que por nostalgia de la travesia pasamos por el Júpiter, nuestro club de natación. Vimos al autocar que traía de vuelta a nuestros compañeros mientras buscaba aparcamiento. Entramos en La Grangeta, la panadería de enfrente del club, porque la gente decía que no podía ser cierto lo que estaba pasando. Y vimos como la gente se tiraba por las ventanas de aquellas torres inmensas que siempre quise visitar.

El 11 de setiembre de 2005 también me encontraba en New York. A las cuatro de la tarde me subía a un avión que me llevaría de vuelta a Barcelona, haciendo escala en Londres, tan sólo un mes después de los atentados en la capital inglesa. Llevaba tres meses trabajando como camp counsellor en Camp Cavell (Michigan) para hacerme pasar la pena post-Erasmus.

Hoy se cumplen seis años de los atentados. Hace dos días que los metros van más vacíos en New York. Algunos hemos venido a trabajar pero otros decidieron pasar un 'puente largo improvisado' en algún lugar alejado de Manhattan. No me extraña. El ambiente se nota enrarecido, las tormentas no han cesado en todo el día y aunque tengo una recepción de la Cámara de Comercio iré a clases de inglés. No me apetece juntarme con cien personas que hablen del día en que 'todo cambió' mientras engullen canapés y pinchos de tortilla.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Fin de semana completito...

Todo empezó sin prisa pero sin pausa. El viernes volvimos a tener barra libre en el Mad River, esta vez conmigo como host de la party. Empezamos Miguel y yo la carrera de fondo de tres horas de cubatas a dólar. Eran las siete y hasta las ocho no llegó Leti. A las nueve Zoe y un amigo filipino. A las nueve y media, Fran (el Navarro) y Gope (el Kuwaití). Hasta las tres no salimos del lugar y a las cuatro buscaba a tientas la puerta de mi habitación, después de haberme dormido en el metro mientras me hablaba un chico, muy simpático al principio, y bastante enfadado al final, por mi falta de decoro. Como dicen aquellos que me conocen... cuando tengo sueño o hambre lo mejor que puedo hacer es dormir o comer porque sino me convierto en otra persona. Debería sentirse agradecido de no haber conocido mi Miss Hyde...

El sábado me despertó el Mozart electrónico de mi móbil español... Mis padres... Que ya habían vuelto a Barcelona y querían ver que tal todo... Uix... todo bien, pero con sueño... Hice un esfuerzo tremendo para levantarme y nos tiramos hora y media pegados al auricular. Después me fui con Henri a hacer la grocery porque había invitado a Miguel, Ander y Leti a cenar a casa. Y la tarde se resumió en ver Taxi Driver, cocinar y echar unas risas luego.

El domingo fui a despedirme de Bruno y Victoria, dos buenos amigos de Henri que se mudaban a Francia y habían pedido a amigos y allegados que les ayudasen a desocupar la casa y llevarse todo aquello que dejaban atrás. A nosotros nos tocó comida, bebida, el DVD y el teléfono inalámbrico. Lo que más me sorprendió fue la frialdad de la gente. Escogían qué querían llevarse y me instaban a llevarme cosas. Mientras, el matrimonio lloraba en la habitación de al lado.

Sonrísas, lágrimas, buenos deseos para su nueva vida y de vuelta para casa, a dejar las cosas y salir corriendo para Manhattan de nuevo. Tenía comida con Mr. Fanelli y su novia. Hacía dos años que no veía a Chris, uno de mis mejores amigos en el Erasmus. Lo pasé muy bien aunque el encuentro no fue demasiado largo. Brunch americano y nos separamos. Yo tiré para Central Park, donde había quedado con Ander y Miguel. Ellos fueron al cine. Pero nos prometimos cena en Hoboquen, el pueblo donde vive Samara, para el fin de semana del 14 de octubre los cuatro. Espero que Martin pueda venir...

Y hoy, después de once horas en la oficina, he conseguido comprar algo que llevaba tiempo buscando: el vestido para la boda de Neus. Empieza la cuenta atrás. ¡Le quedan menos de dos semanas de soltería!

jueves, 6 de septiembre de 2007

I need some movement...

Después del fin de semana quebecuá me he quedado un poco baja de ánimos. Todo el día cansada. Con ojeras. Sin apetito. Y un poco, para qué mentirnos, low in spirits... Fuimos a Central Park, Times Square, The Natural History Museum, Chinatown, Little Italy, Soho, Tribecca... Tiffany's, M&M's, Fao's, Apple Store... En fin, visitamos todo lo que se puede visitar en tres días. Y hoy, por fin, me he dado cuenta de qué es lo que me pasa.

¡Necesito hacer deporte! He pasado la visita de Martin y compañía de aquí para allá y cuando se fueron me desinché como una pelota de playa a finales de septiembre. Como cuando en Barcelona dejé el trabajo, presenté la tesis del master, ya no había partidos para arbitrar y tan sólo tenía que esperar a que me llegase la dichosa DS-2019 para pedir cita en la Embajada y volar a mi New York...

Menos mal que me he dado cuenta de lo que necesito. No es sólo deporte, de todas formas. Esta semana ya he empezado a hacer de las mías: necesito estrés, dinamismo y ser la Thaïs de siempre sin tiempo para nada pero haciéndolo casi todo. El martes me apunté a clases de Business English en Saint John's University y los lunes, a partir del 17 de septiembre, iré a clases de Fundamental Economics en Henry George School. Y todo... ¿gratis? ¿Quién dijo que Manhattan era caro? Una vez encuentras apartamento y decides que comer en los fast-food de al lado de la oficina no son rentables ni para la dieta ni para el bolsillo, el resto es coser y cantar... más o menos...