
El jueves hubo mudanza... o algo parecido. Pasé toda la mañana esperando 'en el limbo sin poder concentrame' a que Lluís apareciese y hasta las dos no dio señales de vida. Después de ir a comer y mantener una tensa conversación sobre mi futuro como becaria me aseguró que no habría
further poblems y nos dirigimos a las nuevas oficinas, por así llamarlas, en la quinta avenida con la cuarenta y seis. Tan solo a cinco minutos caminando de las que ocupábamos en el IVEX (Instituto Valenciano de Exportación).
Félix, el socio-amigo de mi jefe, ha conseguido un espacio en una productora de cine de Hollywood y, juntos, han decidido que haga contactos en la meca del glamour. Me introdujeron como su 'amiga editora' y ahí quedó la cosa. Al día siguiente debía ir a trabajar allí. Y tenía el presentimiento de que nadie se acordaría de mi. Sin embargo, los americanos me han demostrado que son realmente
easy-going y que no les importa quien caliente la silla en su oficina mientras no moleste.
El viernes me presenté a primera hora y les expliqué que a partir de entonces ocuparía el puesto de trabajo de Félix. Me contestaron con una sonrisa y un cálido
welcome ma'am. Mis nuevos compañeros de trabajo son Nick, Caroline y 'el hombre de la gorra', todos ellos americanos y no saben una palabra de español, lo cual amplia mis horizontes lingüísticos, por fin. Por la noche, cené con Leti, Fran y Ana para celebrar el cumpleaños de esta última y más tarde conocimos a unos amigos suyos que están como
interns en la Naciones Unidas.
Estoy contenta con mi nueva oficina. Mis nuevos compañeros son simpáticos. Tan solo tengo una queja: el aire acondicionado está terriblemente alto y el sábado me levanté con dolor de garaganta que, después de mi visita al
Empire State Building con Miguel, se convirtió en catarro y que por la noche había evolucionado a fiebre. Resultado: domingo en casa encerrada como una ermitaña.
El lunes fui con Lluís a recoger las
business cards que nos hemos hecho para la nueva compañía y después de toser durante dos horas mis compis me mandaron a casa, a reposar y a no esparciar gérmenes... Me he dado cuenta de que los americanos pueden ser tremendamente educados, sensibles y respetuosos ante un simple catarro, por el simple miedo de que se lo puedas pasar.
Hoy he pasado la mañana en casa y Henri se ha alegrado de poder desayunar y comer conmigo. Siempre se queja de que trabajo demasiado y de que no me ve el pelo, pronto va a empezar a pensar como mis padres...
Thaïs, that is not an hotel, you are sharing space with pople, you should spend more time around... A mí ya me gustaría.
It's just that I don't have the time!Cuando he llegado esta tarde al trabajo Félix estaba en
su silla, delante de
su mesa, utilizando
su ordenador. Y me he dado cuenta de que no tenía espacio a ocupar, porque ¡ya estaba ocupado! Me ha dicho que volviese a casa, descansase y mañana no fuese, porque... ¡tengo que prepararme la maleta! Es un tanto demasiado ya que mi avión sale a las once de la noche de JFK, pero... ¿quién soy yo para quejarme? Tan solo la
intern... Llamaré a Lluís, trabajaré desde casa y contaré los minutos para llegar a Barcelona.