Después de una apasionante mañana dedicada a la limpieza y los quehaceres de lavandería, puedo decir, que ayer viví el primer 4 de julio a la americana. Y, además, por fin he conocido a Downtown Brown, ¡mi nuevo cuate mexicano! Damián es amigo de Miguel, del master, y sólo puedo decir que me ha venido como caído del cielo. Con un apartamento en el piso 25 en la Primera Avenida enfrente del río las vistas han sido impresionantes.Llegué con Ander y Miguel eso de las siete y a la media hora ya habíamos conocido a más mexicanos (que, sorprendentemente, trabajan como periodistas) y a un par de americanos. Hay que hacer amigos porque esta ciudad es muy grande y se sienten solos hasta los locales. Un pensamiento no demasiado optimista pero, a fin de cuentas, fiel a la realidad.
Aunque la fiesta estuvo genial solo una cosa quedó pendiente: había barbacoa, había gente, había música… pero fuimos a ver fuegos de artificio y lo que se dice, fuegos, no había muchos… Estos americanos deberían ir de Fallas… Sin embargo, las fotos, tomadas por un americano de la fiesta, muestran todo lo contrario. Ver para creer.
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