viernes, 5 de diciembre de 2008

There is a count-down going on...

Dentro de una semana estaré llegando a Nueva York de nuevo. Martin y yo iremos en coche para poder pasar la aduana canadiense y la americana y nos quedaremos a dormir en casa de Katia.

Tengo muchas ganas de llegar y volver a ver mi Gran Manzana. De hecho, este viaje es el comienzo de otro mucho mas importante: la vuelta a Barcelona. Hace diez meses que no piso mi ciudad y cada vez que lo pienso me invade la nostalgia. Echo mucho de menos detalles insignificantes, olores, ruidos y, sobre todo, la gente. El salir del portal y conocer a la mayoria de los que se cruzan en mi camino ya sea de vista o de palabra.

Sin embargo, me siento inmensamente triste al pensar que dejo a Martin atras, de nuevo. Sé que van a ser solo unos meses y que lo peor ya ha pasado, esos tres largos anos de espera para vivir juntos y planear un futuro, que practicamente ya podemos tocar. Pero tengo la impresion de que las esperas ocupan demasiado tiempo en mi vida y que, desafortunadamente, se van a convertir en algo mas comun.

Cada vez que me despida de mi familia sabré que tardaré una temporada en verlos de nuevo, cada vez que diga adios a mis amigos recordaré que los tengo un poquito menos cerca. Y asi, siempre. Sé que viajar se convertira en una obligacion y dejara de ser el placer de conocer lugares nuevos, porque la melancolia siempre me llevara a Barcelona, al lado de los mios.

A veces tengo la impresion de estar traicionando a muchos. Me voy lejos y desaparezco de sus vidas. Sin embargo, toda traicion ajena es mejor a la propia y se que por ahora mi lugar no esta en Barcelona. Pronto dejare de llamarla "mi casa" delante de los demas, aunque siga pensando que lo es. Pero eso sera despues de este viaje.

jueves, 20 de noviembre de 2008

www.denisseoller.com

Han pasado veintiún días desde la última vez que escribí y, ciertamente, podríamos decir que han pasado tantas cosas que parece que el tiempo se haya esfumado como por arte de magia.

Para los más despistados, o despreocupados. Barack Obama ganó las elecciones, lo cual le convierte en presidente electo de los Estados Unidos. La noche de las elecciones, Martin y yo seguimos las encuestas minuto a minuto, y cuando a la una de la madrugada finalizó su discurso estaba tan nerviosa que no conseguía dormirme. Como diríamos en inglés, I was extremely excited!

A partir de entonces, los acontecimientos han ido sumándose uno tras otro. Puede que el optimismo acelere las horas, o esa es la impresión que me da a mí. En estas semanas he afianzado mi puesto como freelance con dos clientes. Y puedo decir que me siento muy orgullosa del trabajo que estoy haciendo para Denisse Oller, ex presentadora de noticias en Univisión 41 en Nueva York, que hace un año decidió dar un giro a su vida profesional para convertirse en la Martha Steward latina. Todo un reto que creo que se encuentra al alcance de su mano.

Denisse es increíble. Una puertorriqueña luchadora, vital, optimista y con una personalidad arrolladora, grandes dotes periodísticos y tremendo afán de superación. Y trabajar para ella es un gusto. Siempre tiene miles de ideas y su nivel de dedicación es contagioso. Hacía mucho que no me sentía con tantas ganas de comenzar un proyecto y espero que consigamos los objetivos marcados para finales de año: aumentar el número de visitas al website y lanzar una línea de galletas. Así que ya sabéis, ¡visitad nuestra página siempre que podáis! http://www.denisseoller.com

En cuanto a lo personal, también han habido cambios. Con Martin todo va sobre ruedas. Estoy muy contenta de haber dado este paso y vivir con él desde hace un mes. El lunes llegó mi solicitud de residencia permanente a la Embajada Quebecuá y, por fin, ha comenzado la cuenta atrás para las entrevistas, el chequeo médico y la mudanza definitiva. Cuando vuelva con los papeles en regla nos mudaremos a Ottawa capital y podré decir que empiezo una nueva vida, de nuevo. Ni la nieve y el frío conseguirán congelar esta nueva racha de optimismo.

jueves, 30 de octubre de 2008

Snow and the elections...

La nieve ha empezado a caer en Gatineau. Todavía no tanto como para impedirme ir a la piscina cada día, pero sé que ese momento llegará. Al bajar del autobús esta mañana he sentido la bofetada de viente frío en la cara y la pereza ha envuelto mis botas de piel de oveja. ¿Tanto esfuerzo en levantar cada pierna vale la pena? ¿Y si resbalo? Esta cuesta no pinta nada bien...

De vuelta de mi (auto) obligación deportiva diaria me ha dado por pensar en todos los americanos que deben votar el martes que viene. En las ciudades más sureñas no habrá excusa que valga. Al mal tiempo buen cara. Votar se vota una vez cada mucho. Así que no hay excusa que valga.

Sin embargo, en Alaska no será lo mismo. Puede que por la emoción de tener a una candidata a la vicepresidencia hagan el esfuerzo de ir a las urnas. Pero que pasa con los otros estados donde el frío corta carreteras y comunicaciones? Seamos claros, a votar siempre cuesta ir. Miles de eventos, descuidos y percances se cruzan el día de las elecciones en nuestro camino.

Puede que no en el de todos pero sí en el de muchos. Habrá propiciado este pensamiento el nuevo spot de Steven Spielberg y su troupe hollywoodiense? Seguramente no, pero a algunos seguirá dándoles pereza ir a votar por la nieve.

viernes, 24 de octubre de 2008

Happy birthday dear Daddy!

Debe ser cosa del destino. Cuando más negro parece todo y menos confianza se tiene, cuando decides publicar una entrada en tu blog. Todo cambia.

La semana pasada dos de los antiguos clientes que teníamos en Nueva York me llamaron para ofrecerme sendos contratos como freelance. Uno será puntual, un mes haciendo un estudio de mercado de su producto y mejorando el media kit que presentan actualmente. El otro, sin embargo, se trata de una consultoría mensual (client cannot be disclosed right now).

Dadas las noticias de última hora solo me queda felicitar el cumpleaños a mi padre. En mes y medio estaré en Barcelona y ¡podré tirarle de las orejas!

martes, 21 de octubre de 2008

Living the blues...

Ya hace dos semanas que me mudé a Ottawa. Eso quiere decir que ya hace dos semanas que vivo en pareja. Puede que este sea el paso mas importante que he dado en mucho tiempo. Vivir en casa con mis padres era un lujo, vivir con Henri en Nueva York también. Vivir con Martin está siendo una experiencia totalmente diferente, por causas ajenas.

He tardado dos semanas en asimilar que me encuentro en el paro, de ahí que la experiencia sea totalmente diferente. Me encuentro en el paro. No tengo trabajo. Estoy desempleada. No oficialmente ya que mi permiso de trabajo en los Estados Unidos sigue vigente y al no haber vuelto a España no tengo derecho a cobrar desempleo. Pero para cualquier otro uso, lo estoy. Durante estas dos primeras semanas en Ottawa me decía a mi misma que estaba de vacaciones pero al fin ha llegado el momento (como cuando en primaria me aburría de los meses de verano) en el que ya no sé que hacer.

Mi jornada diaria podría resumirse en tres actividades: dormir, comer y hacer deporte. Lo cual ha favorecido en gran manera a desestresarme, mejorar mis habilidades culinarias y restablecer mi estado físico. Sin embargo, ahora el que corre peligro es mi estado mental.

He intentado apuntarme a clases de francés pero al no tener visado de estudiante no puedo. Sigo buscando trabajos de traductora, editora o escritora. Mi guitarra esta a punto de suplicar que deje de desafinarla. Y se ha esfumado mi inspiración. Se supone que ahora que tengo tiempo libre debería estar escribiendo relatos cortos como una loca. Sin embargo, sera la falta de actividades, pero no consigo escribir mas de diez lineas del tirón.

Cuando Martin llega de la oficina comienza mi día, aunque esta punto de terminar el suyo. Tengo que hacer algo (a parte de nadar dos horas diarias). Alguien sabe de alguien o necesita personalmente algún tipo de ayuda? Vendo intelecto por horas... Los momentos socialmente más activos son los fines de semana: Montréal, Montréal, Montréal. Por favor, alguien sabe de alguien o puede ofrecer directamente un trabajo en esa ciudad a Martin?

Hecho de menos la metrópolis. It might be the New York blues...